Qué es la radiofrecuencia facial

La Radiofrecuencia facial es una técnica innovadora que ayuda a regenerar sustancias que son imprescindibles para mantener la piel tersa y joven, como el colágeno. La radiofrecuencia facial reestructura el colágeno profundo gradualmente, lo que incluye que se formen fibras nuevas que sustituyan a las envejecidas y hagan los tejidos más elásticos, se favorezca la homeostasis y, en general, mejore el estado de la piel eliminando de ella las huellas del paso del tiempo.

La Radiofrecuencia facial se utiliza principalmente para tratar la laxitud de la piel, estirando la piel del rostro, y es el procedimiento más adecuado para los pacientes con leve a moderada flacidez de los tejidos faciales. Por lo general, las personas entre 35 a 50 años.

Cómo funciona

La Radiofrecuencia facial tiene un método de aplicación muy sencillo: el médico limpiará tu cara y luego te aplicará una mascarilla que servirá de base para luego aplicarte la radiofrecuencia. La radiofrecuencia no es más que un aparato que emite unos pequeños pulsos para estimular a tu piel a regenerarse. La técnica de la radiofrecuencia es indolora.

Cuando termines con la sesión de radiofrecuencia, el médico te informará de los cuidados posteriores que tienes que tener. Entre ellos, te mandará una serie de productos específicos para que tu piel esté bien cuidada.

 

“La radiofrecuencia facial se aplica para mantener la piel suave, tersa y joven.”

 

La duración del tratamiento

La duración de la radiofrecuencia facial se estima entre dos y tres años. Es recomendable una sesión de radiofrecuencia facial cada tres semanas, hasta un máximo de seis, aunque la periodicidad de la radiofrecuencia facial se establecerá en función de los objetivos, la edad, el área a tratar y el tipo de piel.

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