¿Un peeling de cuello? ¡Claro que sí! Cuando realizamos un peeling es muy importante no descuidar la parte del cuello y del escote ya que estas partes del cuerpo también envejecen.

El peeling de ácido láctico es el más aconsejado para pieles finas, sensibles y secas con problemas de desvitalización. Por eso es uno de los más recomendados para algunas zonas muy delicadas del cuerpo como el escote y el cuello gracias a su alta tolerancia con la piel.

La piel sufre cada día muchas agresiones como la falta de hidratación y el estrés. Además, la contaminación y el maquillaje también contribuyen a que el estado de la piel empeore con el tiempo.

La realización de un peeling de forma periódica es una de las rutinas más saludables que podemos adoptar. Concretamente, el peeling de ácido láctico tiene un efecto hidratante natural porque atrae las moléculas de agua y mejora y modula la función barrera.

El ácido láctico es un alfrahidroácido (AHA) que estimula la producción de los glicosaminoclanos que constituyen la matriz dérmica. Este tipo de ácidos consigue romper y desprender las uniones proteicas entre los comeocitos dando lugar a la reducción del espesor del estrato córneo hiperqueratósico.

Al igual que en otro tipo de peelings, el grado de composición del ácido láctico dependerá del tipo de piel. Aquí van algunas indicaciones:

– Para una piel apagada y con líneas de expresión muy superficiales, es adecuada una concentración de ácido láctico de un 30%. Se suele realizar como peeling preparatorio antes de tratamientos como  la mesoterapia.

– Una concentración de un 40% es más aconsejable para un tipo de envejecimiento cutáneo de grado II con falta de luminosidad y arrugas superficiales. Este tipo de peelings consigue una mejora en casos de rosácea y cuperosis.

– Si hablamos de un caso de envejecimiento tipo III, entonces se utiliza una concentración del 50%. Se trata de rostros con arrugas medias, flacidez cutánea y fotoenvejecimiento moderado.

El ácido láctico estimula la producción de nuevo colágeno y la síntesis de ceramidas consiguiendo una piel con un tono más uniforme y atenuando las estrías.

Además, combinado con el ácido salicílico conseguiremos un efecto antienvejecimiento y fotoprotector. El ácido salicílico es antiséptico y antinflamatorio por lo que se suele utilizar en casos de acné por su acción antimicrobiana y astringente.

En Sants Institut te aconsejaremos sobre el tipo de concentración más adecuada para ti ya que nuestro equipo de especialistas realizará un estudio previo de tu piel con el objetivo de conseguir el resultado perfecto. Haz clic aquí para solicitar tu cita, escríbenos a info@santsinstitut.com o llámanos al 93 409 02 43.

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