La menopausia y la tendencia a engordar
Posted by santsinstitut at 19 julio, 2010 6:19 pm Ponte en forma, Salud y bienestar, Sobrepeso y obesidad

El gasto energético basal disminuye casi linealmente con la edad, esto se explica por la reducción de la actividad metabólica del tejido muscular  y la disminución proporcional de éste. A esto se asocia, en general, una reducción progresiva de la actividad física con la consiguiente tendencia a subir de peso si no se modifican los hábitos alimentarios.

Se sabe que una disminución de la actividad del sistema nervioso simpático es un factor de riesgo para la ganancia de peso. Con la edad se modifica el equilibrio entre los estímulos nerviosos y la secreción de adrenalina, los primeros tienden a subir mientras que la segunda baja, lo que puede contribuir al desarrollo de obesidad.

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Ahora bien, aunque la edad provoca cambios que pueden inducir a ganar peso, incluso a producir obesidad, estos cambios no justifican por sí mismos las variaciones en la distribución grasa que se observan durante la menopausia y que resultan en un incremento de la grasa abdominal.

Varios estudios que valoran el índice cintura-cadera y otros indicadores más sensibles para medir grasa intrabdominal, han demostrado aumento de la grasa localizada en ciertas partes del cuerpo durante la menopausia. Estos cambios son independientes de los efectos por la edad (que también se producen) y están relacionados con el declinar de los esteroides sexuales.

El tejido adiposo no sintetiza esteroides sexuales, pero es responsable de la captación, almacenaje, conversión y secreción de hormonas sexuales.  Todos los procesos metabólicos, o al menos una parte significativa de ellos, se modifican cuando llega la menopausia, y eso favorece el depósito de grasas en la zona abdominal, en la zona de los glúteos y también en la parte superior de los muslos (concentración adiposa en la región glúteo-femoral).

Por lo tanto, si bien de ninguna manera se puede establecer una relación directa entre la llegada de la menopausia y el desarrollo de la obesidad, lo que sí es cierto es que la tendencia a desplazar, o generar, grasa en la parte abdominal del cuerpo puede llevar a lo que los especialista llaman “obesidad ginoide”, es decir, sobrepeso (que puede llegar a ser muy severo) en caderas y glúteos.

La  menopausia lleva asociada, en la gran mayoría de mujeres,  una reducción del gasto energético debido a la disminución de la tasa metabólica y la actividad física, la mayor parte, de las mujeres que entran en el periodo “perimenopáusico” (a partir de los 44-45 años) deberían tomar la disciplina de aumentar el ejercicio físico y a disminuir la ingesta calórica. Además, puesto que la menopausia es una etapa de cambios importantes, el apoyo psicológico es vital; en ocasiones “no podemos solos con todo” y la ayuda de profesionales puede hacernos más fácil  mantener el equilibrio necesario para que valoremos en su justa medida todo aquello que nos está pasando.

La prevención es lo más importante. Mantener una vida activa y saludable es fundamental, de la misma forma que es extremadamente importante mantener la actividad intelectual, el “ejercicio mental” para no caer en el sedentarismo y en las conductas que pueden traer como consecuencia las enfermedades cardiovasculares y la diabetes, entre otras.

Si deseas más información sobre cualquier tema o tratamiento relacionado con la obesidad, o con la menopausia, ponte en contacto con nosotros y te concertaremos una cita con uno de nuestros especialistas para estudiar personalmente tu caso.

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