Posted by santsinstitut at 19 julio, 2010 7:05 pm Salud y bienestar, Sobrepeso y obesidad

Sólo hay que fijarse en que cada día que pasa es más común ver a niños con sobrepeso por la calle. Según expertos, éste incremento se debe al consum de productos precocinados debido al recorte del gasto familiar. Los malos hábitos de la sociedad actual son en parte culpables de que la obesidad haya crecido a pasos agigantados, pero como anunciábamos con el título, la crisis económica se ha convertido en una enemiga de la obesidad infantil.

La recesión económica afecta a muchas familias que ante la escasez de recursos consumen más alimentos precocinados o comidas rápidas, una dieta que favorece que los niños engorden. Se abandonan las verduras, las hortalizas, las frutas o los pescados y se opta por comidas menos recomendables que están haciendo crecer los índices de obesidad en los niños, como las pizzas, las hamburguesas, la bollería industrial, las patatas fritas, las chucherías o el chocolate. Y si a ésto le añadimos que los menores hacen mucho menos ejercicio físico del que deberían, que llevan una vida sedentaria, que juegan mucho a la videoconsola y ven aún más el televisor, se forma un cóctel que predispone al niño/a a la obesidad infantil.

Los hábitos alimenticios se adquieren en la infancia, siendo desde el primer año de vida del bebé hasta los cuatro años, cuando definen sus gustos y aprenden a comer. Si los padres comen peor, tienen menos tiempo y no hacen ejercicio, sus hijos los tomarán como ejemplo y empeorará la situación.

Ahora bien, según se interprete esta información, da que pensar. Y es que no tiene por qué  ser más barato un producto precocinado que lo necesario para hacer una ensalada, o pollo a la plancha. Tal vez lo que realmente cause ese incremento de la obesidad infantil es el estrés y la falta de tiempo. En cierto modo, si hay que trabajar más, sí que la crisis tiene parte de culpa, pero si los padres siguen trabajando las mismas horas, puede que dediquen el tiempo a otras tareas en lugar de a cocinar y entonces, cuando llega la hora de la cena, quieren sacársela de encima sin tener que hacer un gran esfuerzo. Y es ahí cuando se actua mal, optando por cocinar algo al microondas que nos ahorrará faena y lo hará sólo.

Y la verdad es que por más agobiados que vayamos, por más cansados que estemos, no deberíamos sucumbir a comida rápida para cocinar a nuestros hijos. Porque estamos jugando con su salud y acostumbrándolos mal. Ellos se merecen comer sano, equilibrado y aprender unos habitos alimenticios que les acompañen el resto de sus vidas. Hagamos un esfuerzo, organicémonos y cocinemos para ellos como se merecen, no formando parte del problema, si no intentando evitarlo, siendo parte de la solución.

Si tu hijo o tu hija padecen de obesidad o sobrepeso y quiere ponerle remedio antes de que sea demasiado tarde, contacta con nosotros y te concertaremos una cita con uno de nuestros especialistas para estudiar personalmente tu caso.

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