Posted by santsinstitut at 19 julio, 2010 6:00 pm Salud y bienestar, Sobrepeso y obesidad

Nuestra conducta alimentaria se forja en la infancia. Nuestras experiencias con la comida cuando somos niños son las que determinan la relación que, de mayores, tendremos con la comida.

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Es muy importante “entrenar” al niño a detectar las señales fisiológicas y respetarlas desde el inicio de la alimentación complementaria (desde que abandonan la lactancia materna). En esta etapa la intervención y la actitud de los padres y cuidadores es crucial.

Existen diferentes estilos en la forma de alimentar a los niños pequeños, que dependen de factores culturales y de las actitudes de los padres.

Las cinco formas habituales de cuidar la alimentación de los niños:

1. Perceptiva: los padres están atentos a las respuestas del niño, reconocen y respetan las señales de hambre y saciedad, pero cuidan la calidad nutricional de lo que le ofrecen. Es decir ellos deciden “qué” y el niño “cuánto”.

La OMS recomienda  como principios básicos de la alimentación perceptiva:

  • a) alimentar a los lactantes y ayudar a los niños mayores cuando comen por sí solos, respondiendo a sus signos de hambre y saciedad.
  • b) alimentarlos despacio y con paciencia, estimulándolos a comer, pero sin forzarlos.
  • c) si rechazan varios alimentos, experimentar con combinaciones, sabores, texturas y animarlos a comer.
  • d) minimizar las distracciones durante la comida.
  • e) hablarles y mantener el contacto visual. Esta es la forma ideal de relacionarse con el niño.

2. Con Presión: en esta modalidad, los adultos presionan para que coma la cantidad que ellos consideran adecuada, sin tener en cuenta las respuestas del niño.

3. Restrictiva: Los adultos intentan disminuir la cantidad de lo que suponen que el niño comería espontáneamente. Controlan que la calidad nutricional sea adecuada y no le permiten ingerir alimentos que no consideren saludables. No permiten una regulación fisiológica de la ingesta. Paradójicamente, es una conducta observada con frecuencia en los padres de niños obesos.

4. Indulgente: Los padres están atentos al apetito y saciedad del niño, pero no ponen límites en la calidad y cantidad de lo que el niño come.

5. Despreocupada: Los padres no controlan la calidad ni cantidad pero tampoco están atentos a las manifestaciones de hambre y saciedad de los niños. No están conectados con la alimentación del niño, no se los estimula a comer.

alimentacion-sanaLos primeros años de vida son clave en el desarrollo de la conducta alimentaria. La presión sobre el niño para que coma, en líneas  generales, genera más selectividad y menos ingesta , mientras que la restricción genera sobrealimentación y exceso de peso en edad escolar , y obesidad y conductas alimentarias compulsivas en la adolescencia .

La preocupación excesiva de la madre porque su hija no aumente de peso es también un factor que se asocia a mayor sobrepeso en niñas preescolares.

Las recomendaciones de los expertos para prevenir la obesidad, incluyen evitar las actitudes restrictivas y controladoras sobre la alimentación. Lo más difícil es lograr un equilibrio.

Por tanto, si bien normalmente la relación de la alimentación con la obesidad la medimos en “cantidad” , debemos asumir que es también fundamental la parte cualitativa, es decir, el cómo comemos es tan importante como el cuánto comemos.

Educar la alimentación en la infancia es la mejor manera de no tener que corregir o tratar problemas de obesidad en la adolescencia y la edad adulta.

Es vital educar adecuadamente a los niños en su alimentación y prevenir la obesidad infantil. Ponte en contacto con nosotros y te concertaremos una cita con uno de nuestros especialistas para estudiar personalmente tu caso.

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